CONSULTE POR ESTE PRODUCTO
Ropa de Gimnasia

CONSULTE POR ESTE PRODUCTO
Dvd Sch Pilates Plus

CONSULTE POR ESTE PRODUCTO
Fitness Beat

Ejercicio, Artrosis y tercera Edad

Podemos definir a la tercera edad como aquella etapa de la adultez avanzada, en la que simplemente por una causa biológica, se produce una involución orgánico- funcional. La edad cronológica de estos cambios estará dada por una serie de factores condicionantes: la actividad previa, los hábitos de vida, los hábitos alimenticios, la ocupación, como así también algunos aspectos sociológicos y psicológicos serán los condicionantes en el grado de involución biológica de un individuo. Es por esta razón que no podemos determinar con exactitud la edad cronológica a partir de la cual a un individuo se lo considerara de la tercera edad. Sin embargo, podemos decir que el envejecimiento obedece habitualmente a causas tanto endógenas como exógenas. Las primeras obedecen al envejecimiento especifico de células y tejidos, mientras que las segundas se refieren a los hábitos del individuo.

Todo este proceso de reducción fisiológica avanzada se basa en que el proceso habitual de reproducción y división celular esta enlentecido, y por lo tanto habrá menor cantidad de células y tejidos activos. Otra característica muy importante en esta etapa, es la perdida de agua que sufren los tejidos. Solamente como referencia digamos que un embrión humano tiene un 94 % de agua, un bebe 75%, un adulto 66% y un anciano solamente un 54 % de este liquido vital. Todo lo citado favorecerá la aparición de una de las patologías más comunes de esta edad que es la artrosis. Pero antes de continuar, debemos definirla como el proceso de desgaste que sufre cualquier articulación por buen o mal uso, con disminución de la luz articular y alteración del cartílago articular. En un alto porcentaje, esta patología no presenta síntomas con lo cual puede pasar inadvertida. En aquellos casos en que aparece, el síntoma es el dolor en la articulación afectada. El mismo se incrementa con el movimiento y es de corta duración. Debo aclarar que esta patología no es exclusiva de la tercera edad. Una innumerable cantidad de factores determinan la aparición de la misma a edades más tempranas. Uno de ellos es la herencia, como así también los traumatismos, la sobrecarga articular (por esfuerzos desmedidos o por sobrepeso), las malas posturas, las fracturas, las luxaciones, etc. Teniendo en cuenta lo antedicho daremos algunas recomendaciones para realizar actividad física con personas de la tercera edad que sufran de procesos artrósicos. Recordemos que en esta patología el movimiento reactiva el proceso doloroso. Sin embargo, se recomienda la actividad física en la etapa crónica de la enfermedad, con el objetivo de mantener los rangos de movilidad normal con un mínimo de dolor. Como primera medida debemos tener en cuenta cual o cuales son las articulaciones que están afectadas por el dolor. En el caso de ser articulaciones del miembro superior (las que se afectan más comúnmente son las muñecas y las articulaciones de las manos) debemos poner especial cuidado en todos los ejercicios de apoyo. Se deberá evitar el trabajo con elementos cuyo peso implique una sobrecarga importante para esa persona. Si deseamos realizar actividades con pelotas, las mismas deberán ser livianas y flexibles (por ejemplo pelotas de voleibol, goma, espuma, etc.) para evitar microtraumas sobre los dedos, lo que contribuirá a incrementar las lesiones artrósicas degenerativas preexistentes. Si el dolor, por el contrario, se localiza en los miembros inferiores ( frecuentemente en rodillas y caderas ) se deberá evitar todo tipo de saltos. Además, se recomienda realizar las actividades sobre superficies que tengan las capacidad de absorber las cargas del peso corporal. Se aconseja el césped, en caso de ser al aire libre, la madera (con cámara de aire) o cualquier superficie que reúna las condiciones anteriormente citadas. Otra localización habitual de la artrosis es la columna vertebral. Para prevenir males mayores se tendrán los mismos criterios ya expresados con respecto a las descarga de peso, ya que nuestra columna es la que, en posición de bipedestación y sumada a la fuerza de gravedad, nos sostiene. Por otro lado, no debemos olvidar que existe una gran cantidad de personas que a pesar de tener artrosis, no presenta sintomatología. Con ambos grupos, es decir, los sintomáticos (con dolor) y los asintomáticos nunca debemos llevar, con la indicación de un ejercicio, la articulación a un grado de movilidad extrema. Si no recordamos cuales son los grados de movilidad normal de cada articulación, verificamos prácticamente su homóloga y eso nos dará el limite de movimiento sin agresión de las partes intervinientes. Para ejemplificar el modelo, digamos que si la rodilla izquierda de uno de nuestros alumnos de la tercera edad, se mueve con dolor y dificultad, le haremos mover la rodilla derecha en el mismo sentido y así tendremos una pauta clara del límite de movimiento para esa persona determinada. El conocimiento acabado de las afecciones comunes de esta etapa de la vida, nos dará la posibilidad de adecuar nuestra tarea en beneficio de la salud física de las personas.

VOLVER