Osteoporosis
por Lic. Patricia Pereyra
La “osteoporosis” es una enfermedad muy temida especialmente por nosotras, las mujeres. Sin embargo, vale la pena aclarar que no es una patología que solo nos afecta a “nosotras” , “ellos” también lo padecen
¿Qué es la osteoporosis?
Como su palabra lo indica es el “hueso poroso”. El hueso normalmente es compacto, pero se vuelve poroso debido a una pérdida de masa ósea, que no distingue sexos y se produce como cualquier otro desgaste progresivo de un tejido. Entonces, ¿todos podemos padecer ostoporosis? La respuesta es si. Pero de nosotros depende en gran medida la edad y el momento de aparición de esta enfermedad. ¿De qué depende? De la calidad de hueso con la que entramos a la adultez avanzada. Para llegar a esta etapa de la vida en óptimas condiciones, es indispensable tener en cuenta dos temas fundamentales: una buena alimentación, rica en calcio y una adecuada actividad física, practicada en forma regular. Con respecto al calcio, es muy importante su consumo desde y durante la niñez, ya que el hueso está en plena etapa de crecimiento.
También es importante su ingesta durante el embarazo y la adultez en general, ya que esto nos permite prepararnos adecuadamente para recibir la llegada de la menopausia. Es por esto que se relaciona directamente a la osteoporosis con la mujer. Porque esta patología se ve agravada en el período del climaterio, ya que al dejar de menstruar, la mujer deja de segregar estrógenos, una hormona que se encargaba de fijar el calcio al hueso. De tal manera, por más que consuma calcio ya entrada en la menopausia, el hueso no lo fija y se torna frágil (quebradizo).
La principal consecuencia de esta fragilidad de los huesos son las fracturas y las zonas más afectadas:
• columna vertebral
• muñeca
• cadera
En la actualidad existen métodos de diagnósticos preventivos muy eficaces, entre los cuales encontramos la densitometría ósea. Este estudio ofrece informa acerca del porcentaje de riesgo de fracturas que tienen los huesos. De acuerdo a estos resultados, más la sintomatología clínica que presente el paciente, el médico indicará el tratamiento apropiado. Tal como lo mencionáramos más arriba, generalmente asociamos a esta enfermedad con personas mayores o de la tercera edad. Es cierto que es la población más afectadas, sin embargo, no es patrimonio único de ella, pues hay poblaciones de gente muy joven que también está expuesta a esta enfermedad. Estamos hablando de mujeres que padecen menopausia precoz. Es decir, que a edad temprana sufren de “amenorrea”, una patología que implica que la mujer deja de menstruar, lo cual origina una fuerte caída de los estrógenos, aumentando el riesgo de pérdida de masa ósea.
Quienes pueden padecer “amenorrea”?
- Las personas que tienen una conducta alimentaria anormal y deficiente como la que trae aparejada una enfermedad llamada anorexia nerviosa (enfermedad a partir de la cual las personas dejan de comer hasta el punto de padecer de inanición en su deseo obsesivo de estar delgados).
- Mujeres que pasaron por una histerectomía o extirpación de útero, si se acompaña de la extirpación de los ovarios.
- Personas que realizan actividad física de “alto rendimiento”, alteran su comportamiento hormonal llegando a la amenorrea, que quizá no es definitiva, pero si la misma es prolongada, la pérdida de masa ósea no se recupera. En resumen, podríamos decir que hay factores que se pueden modificar y otros que no. Los no modificables son, por ejemplo, la edad, el sexo y los antecedentes genéticos. Los modificables son la alimentación, el sedentarismo, el tabaco, el alcohol, el consumo de laxantes y diuréticos, el estrés, entre otros.
Recordemos que el mejor seguro de salud es lo que cada uno de nosotros hacemos por nosotros mismos. Si esperamos que nuestros huesos nos sostengan durante toda la vida eficientemente, hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para fortalecer nuestro esqueleto. Por lo tanto, tal como dice el refrán: siempre es mejor prevenir que curar.








